Durante el
tiempo del profeta Malaquías, los israelitas habían desarrollado una actitud
increíblemente horrible.
En
Malaquías 1:2 cuestionaron el amor de Dios. Le preguntaron a Dios "¿Cómo nos has amado?"
En vs. 7 y
8 Dios los reprende por no darle lo mejor. Traían a Dios animales ciegos, cojos
y enfermos para la ofrenda en vez de traer lo mejor que tenían. En los
versículos 13 y 14 ellos hablaban sobre estar cansados de tener que ir y servir
a Dios y traer ofrendas. Así que traían animales robados, cojos y enfermos para
la ofrenda. Robaban las cosas de otras personas para ofrecérselas a Dios y
evitar dar sus propias cosas a Dios.
A veces
hacían un voto para ofrecer a Dios los sacrificios correctos, pero luego
cambiaban y le daban a Dios los animales manchados, enfermos y cojos.
Pero Dios
los reprende y proclamó: "Yo soy el Gran Rey…y mi nombre es temido entre las naciones."
Necesitamos
darle a Dios lo mejor de nosotros, materialmente y en servicio, y darle el 100%
de nuestro corazón.